lunes, 11 de abril de 2011

Luciendo moreno


Ha llegado el calor y, aunque no sabemos si durará, es momento de sacar la ropa de verano y darnos cuenta de que aún no estamos listas para lucir pierna sin deslumbrar a los de al lado.

Teniendo en cuenta esto y como estaba ociosa, esta tarde he aprovechado para tomar un poco el sol y coger algo de colorcillo. Los que tenemos la piel morena nos pasamos el invierno con un tono entre amarillo y verdoso nada favorecedor, pero ahora llega nuestro momento, con unos minutillos de sol, somos la envidia de los blancuchos (sin ofender).

Pero ¿desde cuándo se lleva estar moreno? Mi madre siempre me cuenta que mi abuela la lavaba con un estropajo para quitarle el moreno (menuda era mi abuela) porque lo bonito era la piel blanca. De hecho, mi abuela luce con orgullo un color de piel casi transparente desde que tengo uso de razón. Sin embargo, ahora, la gente se achicharra al sol para ponerse (ponernos) morenos. Una vez conocí a un chico que no faltaba a su cita semanal en Solmanía, y tenía un color chocolate (90% de cacao) que parecía cualquier cosa menos saludable. Encima me dijo que se le estaba yendo el color, que tenía que volver a darse "un poco más". Él se vería genial pero era tan artificial que daba hasta grima.

El caso es que ahora dicen que se vuelve a llevar la piel blanca, que es la nueva moda ¡hasta ahí podíamos llegar! Estoy segura de que ha sido idea de algún tipo extra-blanco, de esos que si se ponen al sol se convierten en chorizos parrilleros con piernas. Se pongan como se pongan no estoy dispuesta a decolorarme a lo Michael Jackson. ¿Terminaremos cambiando los autobronceadores por los polvos de arroz?

Lo que es cierto es que el exceso de sol no es bueno y, además, envejece. No hay más que ver a esas señoras que literalmente se fríen al sol y terminan negras como el carbón y arrugadas como pasas ¿bonito? Más bien raro.

En fin, intentaré coger algo de tono para olvidarme de mi color amarillo, pero sin abusar, que luego no hay quien aguante a mi abuela.

viernes, 8 de abril de 2011

Tierra trágame!

Hay momentos en la vida, a veces demasiados, en los que nos gustaría meter la cabeza en la tierra como las avestruces o poder salir corriendo sin mirar atrás, momentos en los que lo único que podemos pensar es “tierra, trágame!”.

El primero que recuerdo es cuando a los 9 años en clase de gimnasia fui a quitarme la sudadera y con ella también se fue la camiseta, quedándome con una monísima camiseta interior caladita y con un lacito rosa. Corrí cual caballo desbocado al vestuario a recomponerme las vestiduras y la dignidad y salí de nuevo como si no hubiera pasado nada pero colorada como una fresa. 

Tras este inocente incidente se han sucedido muchos peores, los más habituales esos en los que hablas mal de alguien y de repente aparece detrás, o mejor, la vez que cabreada como una mona mandé un mail poniendo verde a mi jefe (al menos no ponía el nombre) y me equivoque y se lo mandé a él… gran jugada. Encima me preguntó por el mail y tuve que inventarme una historia sin sentido que creo que no coló, al final muy digna le dije “no era sobre ti, pero si no me crees es tu problema” toma ya!

Pero lo de mi amiga Susana es peor sin duda alguna. Estando en su casa su exnovio y todavía “amigo” quiso darle una sorpresa y presentarse allí sin avisar. Casualmente Susana estaba con su novio actual y les tuvo que presentar, con la consiguiente cara de seta de ambos, momento para olvidar…

Otra historia genial es la de mi amiga ana durante sus prácticas en Onda Cero. Le tocó cubrir la llegada de los atletas paralímpicos al aeropuerto de Barajas, e intentó localizar alguno que no tuviera una discapacidad muy visible para que pudiera atender a sus preguntas sin problema. Cuando creyó haber dado con el candidato ideal, se acercó, le preguntó, le puso el micro, y resultó que era mudo.

En otra ocasión, mi amiga Paula, trabajando de un evento con personalidades varias, era la encargada de repartir los regalos de convenida y cuando llamó a la puerta del representante de un país europeo (no desvelaré cual para no crear un problema diplomático) abrió la puerta de su habitación completamente desnudo, tapándose lo indecoroso con un cojín. Paula le entregó el regalo  y salió corriendo, preguntándose con que mano lo habría cogido si con una sujetaba el cojín y con la otra la puerta.

Pequeñas (o grandes) meteduras de pata que cuando pasa el tiempo se convierten en anécdotas divertidas. Así que ya sabes, no pienses ¡tierra trágame!, ríete de la situación y ¡compártela con el mundo!

jueves, 7 de abril de 2011

Flowet Pot (quiero ser mujer florero)

Yo quiero ser mujer florero. Esa es la frase que a dos de mis amigas les ha dado por repetir últimamente, y la verdad es que suena tentador. Hoy hemos estado hablando de este tema y me decía mi compañera Pilar que seguro que luego te aburres de estar en casa todo el día con los niños y limpiando… Perdona Pilar, pero eso no es ser mujer florero, eso es ser ama de casa.

Seguro que todo el día de masajes, spa y compras sería aburridísimo y encima llegar a casa y encontrarte todo limpio y la comida hecha y dedicarte a leer o a alguno de esos hobbies que tienes abandonados. Suena horrible, la verdad.

Dicen que el trabajo dignifica, pero yo creo que es una mentira como un castillo. A veces, cuando tengo que salir de la oficina a media mañana a alguna gestión, reunión o derivados, me encuentro ese grupo de lozanas mujeres desayunado tranquilamente a las 11 de la mañana y hablando despreocupadamente de sus cosas. Muy aburridas no se las ve. Por aquí tengo un compañero que tiene la firme convicción de que las mujeres buscan a sus parejas por el interés, principalmente por dinero (sí, es muy majo). Si fuera así, íbamos a estar nosotras aquí hablando de estas cosas…

En el fondo somos (casi) todas unas románticas y no nos dejamos influir por esas cosas tan frívolas, aunque es cierto que a veces se nos pasa por la cabeza esa bonita idea de vivir del cuento rodeada de atenciones. Mi amiga Ana siempre dice “yo ya he conocido el amor verdadero, ahora puedo casarme por dinero”

Aquí, alguna se levantará en armas para gritar a los cuatro vientos que ella se vale por sí misma y que no necesita ningún hombre, ¡viva la revolución femenina! Bien camarada, estoy de acuerdo en que está muy bien ser independiente y todo lo demás, pero fantasear es gratis y aunque sea para saber qué se siente y ver si realmente te aburres de no hacer nada (productivo)... Yo me ofrezco para una prueba piloto, me convertiré durante un par de meses en mujer florero e intentaré sobrevivir para contaros mi experiencia, no me importa sacrificarme, todo sea por la causa. ¿Algún acaudalado voluntario?

miércoles, 6 de abril de 2011

Codeándome con los famosos


No sé por qué cuando nos encontramos con un famoso (o famosillo) nos parece todo un acontecimiento. Yo siempre opto por hacerme la interesante y no prestarles mucha atención, castigándoles con mi indiferencia, como si estuviera acostumbrada a codearme con el famoseo nacional a menudo.

El otro día, en uno de mis escasos momentos como ama de casa, me acerqué al Mercadona de mi barrio a hacer la compra. Cuando estaba esperando en la cola se acercó a por una cesta una chica que me llamó la atención por las botas fucsias que llevaba y el bolso de Louis Vuitton de más de 1.000 euros que le colgaba del brazo. “Mira ésta como viene a hacer la compra” pensé, mientras le lanzaba una mirada de desaprobación.  Cuando se dio la vuelta vi que era Paula Echevarría, actriz y mujer de Bustamante. La miré a ella, me miré a mí… sí, efectivamente somos distintas, ala, depresión y para casa. Junto a ella iba una señora muy apañada con un bolso de Prada. Seguro que mucho bolso y luego compraron mortadela y mejillones en escabeche, qué poco glamour.

Hace poco también, cenando con unos amigos entraron en el restaurante dos futbolistas del Madrid. Solo me acuerdo de Xabi Alonso, porque el otro era bastante feo y no reparé en él, ni me quedé con el nombre, la verdad Y hablando de futbolistas, hace ya tiempo, antes de su partida al extranjero tuve el “honor” de encontrarme con Guti en el Hipercor de Pozuelo. Oye, pues me pareció muy majo haciéndose fotos con los niños y jovencitas… Y se gastó unos 300 euros en películas en DVD, estuve a punto de acercarme y susurrarle “no seas tonto, si esto te lo puedes descargar gratis…” pero supongo que no le interesaría demasiado, como se nota que apoya los derechos de autor…

Cerrando mi reciente ciclo de encuentros con famosos, comprando un regalo me encontré con Fran Murcia, el jugador de baloncesto y exmarido de Lara Dibildos. No sólo le vi, sino que estuvo hablando conmigo un rato mientras esperábamos a que nos atendieran en la tienda, qué majo y qué alto es el tío. Bueno, ¡se me olvidaba! Hace casi un año me encontré con Carmen Lomana en la calle Serrano, ella de compras y yo paseando… qué momento de glamour concentrado!

Con esta racha, sólo me queda esperar a encontrarme con Brad Pitt en el gimnasio (si es que algún día decido ir) o con Orlando Bloom en el vips de aquí al lado. No sé si en ese caso podré castigarles con mi indiferencia…

martes, 5 de abril de 2011

Mi madre quiere nietos

Esta claro que me estoy haciendo mayor, y si no a qué viene la cara de pena de mi madre cada vez que habla de niños. Me mira cual cordero degollado y me suelta lindezas como… cómo no me vas a dar nietos… Al margen de que dé por hecho que no voy a procrear, empieza a ser habitual que familia y amigos te pregunten que para cuándo, pues para cuando me de la gana, señores, sin ánimo de ser impertinente.

No sé que les pasa a los padres a partir de los cincuenta y largos, se deben aburrir y su única preocupación pasa a ser que les llenes la casa de nietos a los que colmar de atenciones. Por supuesto, no se han planteado que quizá tú estás pensando en cualquier otra cosa antes que lanzarte a la locura de la maternidad, y que ahora mismo prefieres un viaje por el mundo que un bebé llorando en la habitación de al lado.

Si le cuento esto a mi madre se lleva las manos a la cabeza y me suelta algún improperio. Por eso, prefiero ignorar sus comentarios y decirle que soy muy joven para pensar en esas cosas. Ahí surge la frase que toda madre tiene en la recámara:”yo a tu edad ya tenía tres hijos” Claro que sí, ese argumento me convence por completo!

En la última boda en la que estuve mi padre no dejó de hacer el tonto (porque no se le puede llamar de otra manera) con las sobrinas de la familia, así que todo el mundo se dedicó a decirme que por qué no le daba un nieto, que estaba claro que le hacía falta, sin tener en cuenta que a mí no me hace falta ninguna.

El problema crece cuando ya no son sólo tus padres, a los que más o menos tienes dominados. De repente, hasta las compañeras de trabajo me dicen cosas como “yo los tendría joven, que luego…” ¿Qué luego qué? ¿Alguien ha pedido opinión? ¿Por qué la gente se emociona con los hijos ajenos?

Con tanto niño por aquí y por allá, si tenía alguna gana se me han quitado del todo. Y si en algún momento me siento débil, solo tengo que bajar al portal de mi casa y escuchar gritar y correr de un lado a otro a los monstruitos de los vecinos mientras sus padres se vuelven locos intentando controlarlos. Ay…angelitos, que los disfrutéis!

lunes, 4 de abril de 2011

¿Qué les pasa a los tíos con Trainspotting?

Llevo tiempo escuchando a algunos amigos y a mis propios hermanos hablar de lo que para ellos es  una película de culto: Trainspotting. “Es como cuando en Trainspotting…”, “te acuerdas cuando en Trainspotting…”. En fin, que creyendo que me estaba perdiendo una de las joyas de la cinematografía, he decidido verla. 

Los primeros 20 minutos estuve  esperando a que en cualquier momento pasara algo que diera la razón a todos aquellos que creen que es una película digna de ver y admirar, pero nada, por más que me esforcé no conseguí entender nada de aquello. Sé que las hordas de fans de este fenómeno del cine escocés no estarán de acuerdo conmigo, pero una panda de yonkis que se pasan 90 minutos soltando tacos y delinquiendo por ahí pues hombre… tampoco es para tanto. 

Está claro que somos diferentes y esto es una clara prueba de ello.  Sí, prefiero mil veces tragarme una previsible película en la que Matthew McConaughey intenta ligarse a Kate Hudson que ver a Ewan McGregor compartiendo horas sin sentido con una panda de alcohólicos y medio psicópatas, llamadme rara. Con lo bien que este muchacho cantaba en Moulin Rouge y lo feo y desagradable que sale en esta película...

Puedo entender que La vida de Brian sea un clásico y que puedas repertir sus gracias durante años en las reuniones familiares; pero no entiendo lo de Trainspotting ni vuestras bromas y comentarios sobre la película. De hecho, ha calado tanto en mí, que ya casi no me acuerdo del argumento, si es que tenía alguno… 

¿Por qué tendremos algunos gustos tan diferentes? ¿Será para poder discutir por algo (más)? Aunque me cueste reconocerlo creo que ésta es claramente una “peli de tíos”, de esas que a nosotras no nos gustan ni entendemos por qué a vosotros sí. A esta categoría pueden unirse esas otras en las que se suceden escenas de acción sin sentido y cuyo único argumento es salvar el mundo, así en general. Para disfrutarlas como debe ser, por supuesto hay que poner el home cinema a tope para escuchar a todo volumen cómo la humanidad es salvada por un héroe americano. Cuánto daño ha hecho Bruce Willis.

viernes, 1 de abril de 2011

Grandes inventos de la humanidad

Nada de la rueda o el teléfono, los grandes inventos de la humanidad son otros; pequeños artilugios que realmente nos hacen la vida más fácil. Uno de mis favoritos es ese invento que los jubilados suelen llevar a las grandes concentraciones de gente y eventos multitudinarios. Me refiero al bastón-silla, esa especie de palo extraño con un círculo en el medio que se convierte en un confortable taburete capaz de resistir los más gordos culos. ¡El sueño de cualquier vago! ¿Quien no ha deseado, durante una tarde de compras o una larga jornada de reuniones tener a su alcance un bastón-silla para descansar un rato? Supongo que su inventor estará ahora disfrutando de las rentas en algún paraíso caribeño…

Otro gran invento de los 80 fue la gorra ventilador que, aparte de su moderno diseño, era de gran utilidad, ya que permitía “refrescar” la frente sin ningún esfuerzo. Es cierto que el ligero aire caliente del ventilador tampoco era una maravilla y que el ruido podía (o puede, porque seguro que más de uno aún la conserva) levantar algún dolor de cabeza. El mundo de la gorra ha centrado gran parte de los inventos modernos, no olvidemos, la gorra-sombrilla (o paraguas según el tiempo) e incluso la gorra botellero, que incorporaba dos latas y unas pajitas para beber a gusto sin usar las manos.


Otro invento genial fueron las gafas dobles, esas que parecían de sol y de repente, maravillas de la tecnología, podías levantarlas cual cortinilla y aparecían unos cristales normales… Sorprendentemente aún las venden, comodidad ante todo, amigos.

Entre los más modernos, podríamos incorporar a esta lista casi todos los que aparecen en la teletienda, desde el jes-extender (que si alguno quiere saber lo que es que lo busque en Internet, que una es muy decente y no habla de esas cosas), hasta la batidora que te hace igual de bien un zumo que una dorada al horno, y todo por 19,95. Entre todos, quizá destacaría el molde para perillas, ese raro artilugio que los hombres deben morder mientras se afeitan para alcanzar la forma de perilla perfecta. Mi consejo: no os dejéis perilla, no le queda bien a nadie.