lunes, 30 de abril de 2012

Apreciada juventud


Durante este descanso blogueril han cambiado algunas cosas de mi universo pre-treintañero. Mi último año como joven veinteañera avanza sin retorno y me asaltan nuevas dudas y preguntas. De repente los bebés me parecen monos hasta cuando lloran y un sábado por la noche viendo una peli en el sofá me parece un plan perfecto, ¿madurez? ¿locura transitoria? Sea lo que sea es para preocuparse…

Uno de los mayores cambios ha sido cambiar de trabajo. En plena crisis y tras siete años con el mismo trabajo bueno y estable he cometido la locura de aventurarme en un nuevo proyecto, quizá menos seguro, quizá más arriesgado… pero pensé “si no lo hago ahora, ¿entonces cuándo?” Y me lancé.

La crisis de los 30 está haciendo mella, está claro. Y hay que tomar decisiones, Ahora o nunca. Es el momento de dejarlo todo e irse la extranjero, de montar una tienda de sombreros o de cambiar de profesión porque la tuya de aburre soberanamente. Quizá dentro de 5 años ya sea tarde y la responsabilidad nos invada, así que rápido, aprovechad!! Huyamos a Brasil, intentemos ser actrices en Hollywood, montemos un grupo de rock y recorramos los bares haciendo ruido, comprad tantos zapatos como podáis, id a trabajar con vaqueros, pintaos las uñas de amarillo, comed pizza a diario, no planchéis, levantaos a las 12 los domingos… Resistámonos y aferrémonos a un intento desesperado de alagar estos años irresponsables ¿lo conseguiremos?.



miércoles, 18 de abril de 2012

It's me again


Volver o no volver… esa es la cuestión. Había pensado tirar la toalla y abandonar este blog y a mis únicos dos o tres seguidores, pero en los últimos meses me han pasado algunas cosas interesantes (bueno, tampoco son muy interesantes pero yo estoy de lo más emocionada con mis idas y venidas) que creo necesito compartir: nuevo trabajo, nuevos compañeros y nuevo jefe, amigas que se casan, amigas que se separan, amigas embarazadas, nuevos descubrimientos, volver a coger el metro, abandonar los tacones, aprender a cocinar (no, esto es mentira pero me parecía que quedaba bien decirlo)…

Y es que en mi último año como veinteañera me asaltan mil dudas y nuevas sensaciones, ¿estaré madurando?

Así que aunque bajaré un poco el ritmo (ya sabéis que en los primeros meses de un trabajo nuevo hay que disimular a tope y trabajar como la que más, o al menos que lo parezca..) intentaré rescatar dosparalostreinta y compartir chorradas varias con vosotros, mis apreciados tres seguidores.

lunes, 24 de octubre de 2011

Falsa huida

No, no me ha tocado la lotería y estoy viviendo un tórrido romance en Brasil, no he emigrado a Hollywood buscando fama, y no, la pre-crisis de los 30 (aún) no ha podido conmigo. Llevo un par de semanas ausente, lo sé, pero estoy trabajando en un nuevo proyecto-web-blog que aún no sé muy bien como definir y que me tiene algo más ocupada de lo esperado.

Espro volver en breve, cuando nazca mi nuevo hijo cibernético y pueda centrarme otra vez en las vicisitudes de mi vida pre-treintañera.

Gracias por la paciencia.

jueves, 6 de octubre de 2011

El amor no tiene edad

Sí soy una de esas personas a las que la boda de la Duquesa de Alba les tiene totalmente fascinadas. Yo puedo evitar dedicar mi admiración a una señora que se ha puesto el mundo por montera para casarse con un “jovencito” y encima se marca un baile por bulerías. Son este tipo de cosas que nunca hubieras pensado que verías. La boda de Sara Montiel o el romance de Marujita con Dinio no pillaron a nadie por sorpresa, pero una grande de España, ¡eso ya son palabras mayores!

Esto me ha hecho reflexionar sobre si realmente el “amor” no tiene edad. Yo tengo mis dudas, la verdad. Tengo un conocido que siempre me dice que la edad se lleva dentro, pero el caso es que a él se le nota bastante por fuera. Este argumento lo usa para justificar que sólo le gusten las de 25, pero no sé si pensaría lo mismo si una mujer entrada en años como la duquesa se le acercara en una noche oscura de sábado.

Lo de que la edad se lleva dentro a mí no me convence en absoluto. Yo a los veinte subía las escaleras de tres en tres y ahora llego arriba pensando que estoy exhalando mi último aliento; así que no puede ser lo mismo. Uno de 40 que dice tener un espíritu de treintañero es, en realidad, un inmaduro patológico que aún vive con su madre, una joya vamos.

Así que si alguna vez, un madurito interesante se os acerca y ante el impedimento de la edad os suelta eso tan romántico de que “el amor no tiene edad” os recomiendo que le contestéis con un directo y sencillo “el amor no, pero tú sí”.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Ventas privadas

Reconozco que soy una pringada. Cuando me llega un mensaje, un mail, o una amiga me habla de una venta privada de un diseñador de éxito, me emociono pensando que por cuatro durillos podré hacerme con ese espectacular modelito digno de los Oscar y que nunca encontraré ocasión de ponerme. Sin embargo, lo que te encuentras en ese piso clandestino del centro de Madrid son restos de tallas minúsculas o enormes de prendas de difícil calificación.

La clave del éxito de este tipo de ventas es precisamente su carácter clandestino. De repente, la amiga de una amiga, que es prima de alguien en un ministerio ha conseguido unas invitaciones para una venta privada en la habitación de un hotel (argumento perfecto para una peli de miedo). En ese momento tú te sientes superespecial, como si te hubieran escogido entre un millón para acceder a toda una gama de productos inaccesibles para el resto de los mortales. Te imaginas encontrando un vestido de noche de Armani por 25 euros o un bolso de Loewe por poco más de 30…Pero no…nada más lejos de la realidad.

Sin embargo, ya que has ido, terminas comprándote una camiseta horrible por 30 euros (aunque no vale más de 10) que se suponía antes costaba 80 y está diseñada por un moderno de esos. En fin, desastre absoluto.

Esta tarde sin ir más lejos me han invitado a una venta privada de zapatos de Manolo Blahnik. Sí, tiene muy buena pinta, mis primeros manolos, qué ilusión… Probablemente sólo queden tallas 36 (no sé por qué siendo tan bajita mis pies siguieron creciendo, maldita sea!) de algunos modelos que no regalarías ni a tu madre. Pero en estos casos, no sé que nos pasa (o que me pasa a mí) que dejamos de ser racionales y sólo pensamos en que antes eran carísimos y ahora son un poquito menos caros ¡qué oportunidad! Yo todavía tengo en el armario sin estrenar un jersey de mi última venta privada, no diré la marca, pero parece un pijama, no sé como me engañaron de esta manera…

En fin, iré a la venta de Manolo Blahnik e intentaré ser sensata y sólo comprar si realmente merece la pena. ¿Lo conseguiré? probablemente no… es que… unos manolos son unos manolos!

jueves, 29 de septiembre de 2011

Productos desnatados

En mi intento por la vida sana, el otro día compré por primera vez en mi vida una botella de leche desnatada. Yo soy de esas personas raras a las que le gusta tomarse un vaso de leche sola, sin café, cacao ni tonterías de esas, debe ser un recuerdo de la infancia o algo así. El caso es que cuando me puse el vaso de leche desnatada pensé que estaba en mal estado, eso que parecía agua blanca no podía estar en condiciones.

No sé como tienen la poca vergüenza de llamar a eso leche, cualquier parecido con lo que sale de las vacas es pura coincidencia.

Algo similar pasa con los yogures desnatados, parece que junto con la grasa se han llevado también el sabor. ¿Cómo pretenden que nos cuidemos si todo lo sano no sabe a nada? Creo que los donut Light (un invento peregrino del ser humano) fracasaron en su intento de que los que estaban a dieta pudieran permitirse un caprichito. Parece ser (yo nunca los probé) que no sabían a nada y te daba igual tomarte un donut light que chupar un corcho. Vamos, el sabor brillaba por su ausencia.

Creo que le primero que descubra la napolitana de chocolate con todo su saber y nada de “engordantes” se hará de oro.  Yo podría alimentarme a base de ellas sin preocuparme del semiculo que me ha salido y que cada vez es más grande (¿llegará algún día a convertirse en un segundo culo?).

Pero de momento tenemos que conformarnos con estos vanos esfuerzos por hacer la vida sana más llevadera. Así que ya lo sabéis, si os emocionáis al ver que ese producto tan apetitoso que acabáis de comprar tiene 0% de grasa, ¡cuidado! No sabrá a nada y para suplir su carencia recurriréis sin remedio al temido “armario de los bollos” ¿será todo una estrategia para vender más Donuts?



viernes, 23 de septiembre de 2011

La fiebre de la Blackberry

Hace años una epidemia blackberriana comenzó a extenderse poco a poco por las empresas españolas. Ahora ya no sólo las oficinas están llenas de fanáticos a este aparato sino que nuestros amigos, hermanos, primos y conocidos varios están poseídos por una enfermedad sin cura conocida.

Lo que más me inquieta es la adicción a la blackberry en el plano profesional. A los que les gusta hacerse los importantes y los ocupados, les ha llegado por fin su momento. Escriben mensajes de forma compulsiva, se llevan el cacharro hasta al baño y dan un respingo cada vez que suena un aviso de mensaje. Sí, probablemente es su madre preguntando si van a ir a comer el domingo pero te harán creer que el propio presidente de la empresa les acaba de felicitar por su último éxito.

La fiebre de la blackberry también ha conseguido que los jefes piensen que trabajamos 24 horas al dí y si a las 11 de la noche se les ocurre mandarte un mail desde su blackberry más te vale contestar porque si no, al día siguiente te lanzarán una mirada de desaprobación por tu poca implicación con la compañía.

Creo que nadie es tan importante como para no poder desconectar del mundo unas horas. Yo por lo menos no. Y espero no serlo nunca si eso supone no despegar el dedo de la tecla y dar el coñazo a diestro y siniestro sólo para que parezca que estoy de lo más ocupada. Si estás ocupado ponte a trabajar y deja de enviar mensajitos!

Caso a parte son las reuniones en las que de cuatro personas, tres están dándole a la tecla y tú, que llevas tres días preparando esa presentación, te quedas con cara de boba preguntando si sigues o no. O mejor, les mandas un mensaje a la blackberry para que te hagan un poco de caso. Están enfermos.